El pulso es como un paso que se repite de manera regular. Podemos acompañarlo con palmas, con pasos o con pequeños golpes en las rodillas.
Un adulto marca cuatro palmas lentas: una, dos, tres, cuatro. El peque escucha y después repite. Prueben una vez más, dejando una pausa al final.
Elijan una canción que conozcan. Caminen juntos siguiendo el pulso y deténganse cuando la música pare.

