En Alto o Stop hay un momento para correr y otro para quedarse muy quietos. Después llega el reto: mirar la distancia hasta un amigo y calcular cuántos pasos necesitas para alcanzarlo. Aquí jugamos con nombres de frutas y sumamos aciertos entre todos.

Antes de empezar

  • Participantes: De 4 a 8 participantes.
  • Materiales: Tiza para marcar el suelo.
  • Dónde jugar: Un patio amplio, plano y sin obstáculos.

Dibuja un círculo grande, divídelo en una casilla por participante y añade un círculo pequeño en el centro. Cada persona elige una fruta diferente y se coloca en su casilla. Acuerden hasta dónde se puede correr.

Círculo dividido en cuatro casillas, un centro para decir alto y una flecha que representa los pasos hasta otro jugador.
Cada persona empieza en una casilla. Después de «¡Alto!», calcula la distancia desde el centro.

Cómo se juega

  1. Una persona comienza diciendo: «¡Hoy invitamos a jugar a… la sandía!», o el nombre de otra fruta del grupo.
  2. Quien tenga ese nombre pisa el círculo central y dice «¡Alto!». Mientras llega al centro, los demás se alejan dentro del espacio acordado.
  3. Al escuchar la señal, todos se quedan quietos. Quien está en el centro elige a un compañero y anuncia cuántos pasos cree que necesita para llegar hasta él.
  4. Camina hacia esa persona contando pasos normales, del mismo tamaño. La meta es quedar a un paso pequeño de distancia, sin tocarla ni invadir su espacio.
  5. Si el cálculo resulta, sumen un acierto al marcador del grupo. Si no, miren juntos si faltaron o sobraron pasos: también es parte del juego.
  6. Regresen a sus casillas. La persona elegida para medir la distancia anuncia la próxima fruta. Continúen hasta que todos hayan calculado al menos una vez.

Más formas de jugar

Un reto para todo el grupo

Intenten reunir cinco cálculos acertados entre todos. Para comenzar, corran solo unos pocos pasos; cuando resulte fácil, amplíen un poco la distancia.

Un consejo para compartir

Den la señal con una voz clara y levanten una mano al mismo tiempo. Así todos pueden ver cuándo detenerse, incluso si hay ruido en el patio.