El escondite tiene dos pequeños retos: encontrar un buen lugar y decidir cuándo salir. En esta versión hay una base a la que se puede regresar para salvarse. Para los más pequeños también proponemos una forma sencilla, sin carreras ni rescates.

Antes de empezar

  • Participantes: De 3 a 8 participantes.
  • Materiales: Ninguno; una pared o un árbol accesible servirá de base.
  • Dónde jugar: Un patio o jardín delimitado, conocido y supervisado por un adulto.

Elijan una base y recorran con el adulto los escondites permitidos. Todos deben permanecer en la zona acordada, sin encerrarse, trepar, entrar en vehículos ni salir a la calle. Elijan al buscador y una cuenta, por ejemplo hasta veinte. Acuerden una señal para que todos salgan si se termina la ronda.

Cómo se juega

  1. El buscador mira hacia la base, se tapa los ojos con sus propias manos y cuenta en voz alta. Los demás se esconden en los lugares permitidos.
  2. Al terminar, anuncia «¡Allá voy!» y comienza a buscar. El adulto permanece atento al grupo y a los límites del terreno.
  3. Cuando el buscador ve a alguien, vuelve a la base, la toca y dice «¡Un, dos, tres por…!» seguido de su nombre y el lugar donde lo vio. Debe haberlo visto, no adivinar.
  4. Si una persona escondida sale y toca la base antes que el buscador, dice «¡Un, dos, tres por mí!» y queda a salvo. Quien ya fue encontrado espera junto a la base.
  5. Si la última persona que quedaba escondida llega primero a la base, puede decir «¡Por todos mis amigos!» y salvar al grupo. Si llegan al mismo tiempo, se considera que esa persona se ha salvado.
  6. La siguiente ronda la cuenta la primera persona que fue encontrada. Si todos se salvaron, el turno de buscar pasa al siguiente participante de un orden acordado, para que nadie repita indefinidamente.
  7. Si la búsqueda se alarga, el adulto da la señal de regreso. Todos salen de sus escondites, se reúnen en la base y comprueban que no falta nadie antes de continuar.

Más formas de jugar

Te encontré

Para comenzar, jueguen en una zona pequeña con escondites parcialmente visibles. El buscador solo tiene que acercarse y decir «¡Te encontré!». La persona encontrada lo acompaña a buscar a los demás; no hay carrera hasta la base.

Un consejo para compartir

El mejor escondite es uno del que puedas salir fácilmente y donde escuches la señal de regreso. Con peques de distintas edades, acuerden una cuenta y una distancia que todos puedan disfrutar.