Aquí no gana quien corre más lejos, sino quien descubre un lugar libre. Las cuatro esquinas es un juego de atención y movimiento: cada cambio reorganiza el tablero y le da una nueva oportunidad a quien está en el centro.
Antes de empezar
- Participantes: 5 participantes; con más amigos, añadan más lugares.
- Materiales: Tiza o cuatro marcas planas para el suelo.
- Dónde jugar: Un patio amplio donde se pueda dibujar un cuadrado.
Marquen cuatro esquinas separadas por varios pasos y formen un cuadrado. Una persona ocupa cada esquina y la quinta espera en el centro. Las marcas deben verse bien y no sobresalir del suelo.
Cómo se juega
- Quien está en el centro pregunta: «¿Hay un lugar para mí?». El grupo responde: «¡Cambiemos de lugar!».
- Después de la respuesta, todos salen de su esquina y buscan otra. No pueden quedarse en el mismo sitio.
- La persona del centro también busca una esquina que haya quedado libre.
- Cada esquina admite a una sola persona. Si dos llegan al mismo tiempo, ambas se detienen y acuerdan quién la ocupa; no se empuja ni se disputa el espacio con el cuerpo.
- Quien queda sin esquina pasa al centro y da la señal para el siguiente cambio.
- Jueguen varias rondas y terminen con una pausa cuando todos hayan tenido ocasión de cambiar de lugar.
Más formas de jugar
¿Son más de cinco?
Dibujen una marca menos que el número de participantes, repartidas en un círculo amplio. La regla sigue siendo la misma: cambiar de lugar y encontrar una marca libre.
Un consejo para compartir
Empiecen caminando para aprender el recorrido. No usen esquinas reales entre paredes: unas marcas en el suelo dejan más espacio para moverse.

