En este juego nadie se queda mirando desde fuera. Cuando te atrapan, te conviertes en una estatua que espera un rescate. Tus compañeros tendrán que observar, acercarse y ayudarte a volver a correr.
Antes de empezar
- Participantes: De 6 a 12 participantes.
- Materiales: Ninguno; pueden usar conos para marcar el espacio.
- Dónde jugar: Un patio o una zona de césped despejada.
Marquen los límites del terreno. Elijan a una o dos personas para encantar; las demás serán el equipo de rescate. Acuerden una ronda corta de unos dos minutos y una señal para terminarla.
Cómo se juega
- A la señal, el equipo de rescate se mueve por el terreno y quienes encantan intentan alcanzarlo.
- Para encantar basta con tocar suavemente un hombro o un brazo y decir «¡Encantado!». No se empuja ni se sujeta a nadie.
- La persona encantada se queda en su lugar y levanta una mano para que sus compañeros la vean.
- Un compañero libre puede tocarle suavemente la mano y decir «¡Libre!». En ese momento, los dos siguen jugando.
- Quienes encantan deben dejar espacio alrededor de las estatuas para que los rescates sean posibles.
- La ronda termina cuando todos están encantados o cuando llega la señal acordada. Cambien los papeles y comiencen otra vez.
Más formas de jugar
Estatuas con imaginación
Cada persona encantada puede adoptar una postura sencilla de árbol, robot o estrella. Elijan posiciones cómodas que se puedan mantener sin perder el equilibrio.
Un consejo para compartir
Con los más pequeños, jueguen caminando rápido y nombren a un solo encantador. El reto está en ayudar a los demás, no en correr más que todos.

